Testimonios

  1. Tratamiento contra el shock

    Un practicante entrenado puede prestar ayuda en muchos casos de shock. En un accidente, uno de los primeros tratamien­tos se dirige a combatir el shock. Se hace entonces un análisis detallado para descubrir dónde está el daño. Se pueden producir muchos tipos de accidentes, y una vez que se le haya proporcionado al sujeto el tratamiento antishock, se debe encontrar el alcance real de las heridas. Quizá sólo sean magulladuras, pero también puede haber laceración, hemorragia, heridas internas, conmo­ción cerebral, y otros muchos factores, que deben ser identifica­dos y tratados. Un análisis correcto realizado rápidamente puede ser el factor que determine la recuperación del paciente.

    Un ejemplo de esto fue cuando una paciente que estaba montando a caballo el animal cayó y rodó sobre ella; el practi­cante se enteró del accidente por la radio, y como ya estaba tratando a la amazona por una condición, fue a su archivo y rápidamente, por medio del testigo, descubrió la localización y alcance de las heridas y comenzó a dar el tratamiento apropiado lo antes posible. Dos horas más tarde el esposo de la accidentada llamaba al practicante para decirle que su esposa estaba en el hospital a causa de una mala caída. El practicante pudo decirle con exactitud lo que los análisis habían revelado tiempo después: costillas rotas, heridas en la columna vertebral y otras zonas. El esposo quedó sorprendido por la precisión de aquel diagnóstico, que fue plena­mente confirmado por los rayos X y los exámenes pertinentes. Aquella señora se curó en la mitad del tiempo que era de esperar.

    Es difícil determinar el grado exacto de ayuda que se propor­ciona de este modo, pero siempre los pacientes se recuperan mucho más rápido de lo esperado, o se reduce el daño permanente.

  2. Asma y Alergias

    Una paciente, H-M, fue a un practicante de radiónica bus­cando alivio a su asma, que padecía desde hacía 30 años. En aquel momento su edad era de sesenta y seis, y durante los 30 de enfermedad había probado muchos tratamientos, ortodoxos y no ortodoxos, sin efecto alguno. Parecía ser, sin embargo, que la dolencia estaba producida por una alergia a los gatos.
    En la mayor parte de las alergias la causa es importante, aunque difícil de encontrar, especialmente las que comienzan en la vida adulta. En un caso se comprobó médicamente al paciente y se encontró que era alérgico a las almohadas de plumas, plátanos, champiñones y mariscos, por lo que la vida no le resultaba fácil. Por medio de la radiónica se descubrió la causa, que fue el shock que le había producido la muerte de su hijo en la guerra. El tratamiento eliminó completamente la alergia y du­rante el resto de su vida pudo comer lo que quiso y dormir sobre cualquier almohada.
    Ahora había que tratar la alergia a los gatos. El análisis radiónico reveló un número inusual de diferentes tipos de shock emocional, mental, nervioso, físico y traumático. Tam­bién reveló la existencia de tensión emocional, mental y física.
    La técnica deshocks y tensiones. Fue como una novela de detectives, como suele suce­der en estos casos, ya la paciente se le pidió que confirmara y añadiera información.
    La historia resultante fue que, durante la guerra, cuando H-M y su esposo estaban en Extremo Oriente con sus hijos, hubo un ataque japonés y no pudieron regresar a Inglaterra.
    H-M y sus hijos pudieron escapar en un barco hasta Sudá­frica, aunque no sin nuevos problemas, pues los aviones japone­ses atacaron el barco. Desde el momento de escapar, H-M no supo si su marido estaba vivo o muerto.
    Al llegar a Sudáfrica, los niños, por todo lo que habían pasado, se volvieron inseguros, y les regalaron un gatito tra­tando de ayudarles. Cuando volvieron a Inglaterra sé desarrolla­ron las alergias, y H- M no podía estar en la misma habitación que un gato, y ni siquiera entrar en una casa en donde viviera uno, sin sufrir un grave ataque. Aún peor, reaccionaba al visitar un lugar donde hubiera estado un gato, sin siquiera saberlo previamente.

    La paciente era una persona tranquila y muy equilibrada, con lo que colaboró mucho a su propia curación. Tras nueve meses de tratamiento podía ir adonde estaba o había estado un gato, y lo que es más, sentar un gato en sus rodillas sin que aparecieran rastros de asma con el pecho completamente limpio.

  3. Heridas de Espalda

    A los cincuenta y nueve años de edad, B. T. se cayó de un caballo, dañándose el hombro izquierdo y una vieja herida de la espalda, herida que le impedía doblarse hasta para atarse los zapatos.
    Casi todo el mundo en esas circunstancias visitaría a un osteópata o quiropráctico, y así lo habría en el tratamiento con radiónicos.

    Nada menos que tres heridas se descubrieron en su espalda: en la 2. a vértebra cervical, la 4. a lumbar y la junta sacro ilíaca, además de tensión en el músculo erector de la columna.

    Tenía muchos compromisos que cumplir en un espectáculo de caballos, por lo que resultaba vital que la recuperación fuera rápida.

    El desplazamiento de la vértebra lumbar fue tratado con una tabla Peggotty y se tardó varios días en corregirlo. La tensión muscular del erector de la columna fue contrarrestada también con un Peggotty. Se utilizó el Delawarr 9 Dial para combatir el shock traumático y eliminar la tensión nerviosa.

    Tampoco en este caso se podía ignorar la anatomía sutil, Y se utilizó el instrumento del Centro Terapéutico de Tansley para restaurar la armonía en el centro base, que es de gran importancia en los problemas de columna y sistema óseo. También se trató el centro Alta Mayor. La razón de esto estaba en relación con las vértebras cervicales.

    Para completar el tratamiento, se dio a través de un simulador Rae el remedio homeopático de Rhus Tox. Se hizo así por su efecto sobre la rigidez en la parte inferior de la espalda. Se comenzó el tratamiento a mediados de noviembre, y se abandonó a mediados de enero, pues ya no había más síntomas o pro­blemas.

  4. Accidente por disparo

    En un principio este caso fue una emergencia, pero una vez tratados los problemas inmediatos había que restaurar los tejidos y la vista.
    El paciente era un muchacho de catorce años implicado en un accidente en el que le entraron perdigones en ambos ojos, produ­ciéndole una grave hemorragia.
    Fue conducido rápidamente a un hospital, donde le hicieron inmediatamente una operación. Al cabo de cuatro horas y media le habían sacado un perdigón del ojo derecho, pero era imposible sacar otro alojado en el izquierdo: ese perdigón había traspasado el ojo, alojándose, por suerte, en un lugar relativamente seguro. En aquel momento las perspectivas de futuro para su visión eran malas.
    Al mismo tiempo se informó a su practicante radiónico, por lo que el tratamiento se pudo iniciar rápidamente. En este caso no se trataba de hacer un análisis completo, pues la causa del problema era conocida; sin embargo, era esencial determinar la intensidad de las heridas y las partes del ojo que estaban dañadas.
    En un accidente, el tratamiento radiónico inmediato es de vital importancia; Jan importante, a su modo, como la operación y el tratamiento médico ortodoxo.
    En talessiguiente paso consiste en comprobar la hemorragia, y habiendo recibido una respuesta afirmativa se da un tratamiento antihemorrágico especial.
    El medio de determinar la presencia de hemorragia y shock fue un péndulo utilizado sobre un cabello del paciente, que 
    estaba sobre el instrumento, y la técnica de preguntas y res­puestas.
    Una vez puesto en radiónica, había que profundizar, como dijimos antes, y descubrir el alcance de las heridas. Radiónicamente se descubrió que el nervio óptico estaba dañado y que había contusión en el glóbulo ocular derecho, y además, un shock físico y traumático, tensión física y confusión psicológica. Se descubrió que la hemorragia era grave.
    En el aspecto no físico, el shock y lo repentino del accidente habían dañado el aura y afectado a los centros de energía de la corona, ceja y corazón. Los centros de la corona y entrecejo se hallan particularmente implicados en los ojos y el sistema ner­vioso, y el centro del corazón se halla implicado en la hemo­rragia.
    El área de la herida física no era amplia y el tratamiento era directo, siguiendo con el de emergencia y añadiendo el de los centros de energía, ojos, nervios ópticos y el aura en el Rae 24 dial.
    Al día siguiente se añadió el antídoto a la contusión del globo ocular derecho, y durante 18 días el tratamiento fue intensivo. Al final de este período el paciente había hecho grandes progresos y su vista mejoraba ostensiblemente.
    Al hacer una comprobación radiónica, se vio la posibilidad de un coágulo en cada ojo, lo que se combatió con un instrumento Peggotty. Posteriormente la retina requirió estimulación, y al cabo de tres meses la conjuntivitis estaba erradicada.
    A intervalos se daban otros tratamientos, como limpieza de ojos, recuperación de la vista y elasticidad de la lámina vascular.
    Se empleó el simulador Rae con los cartones de symphytum, sílice, eufrasia y natrum salicílico, destinado especialmente a la 
    Hemorragia en la retina. Se utilizaron durante un largo período de tiempo.
    En un momento se pensó volver al colegio y en julio la visión del ojo derecho era casi normal y en el izquierdo tenía la mitad. La de ambos ojos era normal en el mes de septiembre. El accidente se había producido en enero de ese año.

  5. Catarro

     Mrs. K. tenía un catarro muy malo durante varios meses que le causaba gran preocupación. Al hacer un análisis radiónico se descubrió que la causa era una caída de estroncio. Por ello había un desplazamiento de las vértebras cervicales, tensión mental y Toxinas de neumonía. Estas eran las causas principales, aunque habría que decir aquí que las toxinas de la neumonía eran los efectos dejados por esa enfermedad que padeciera meses antes y que estaban afectando al sistema respiratorio en general, no sólo a los pulmones.
    El primer tratamiento consistió en eliminar la caída del es­troncio en un instrumento de nueve diales, seguido de una lucha contra las toxinas de la neumonía. El desplazamiento de las vértebras cervicales fue tratado en un Peggotty, y se le sugirió que sería aconsejable una visita a un osteópata o quiropráctico. En radiónica hemos descubierto con frecuencia que los proble­mas en las zonas cervicales coinciden con sinusitis y catarro.
    El tratamiento incluía también el chakra menor del ojo iz­quierdo. Se le dio la frecuencia para recuperar la armonía, combatiendo la tensión mental y nerviosa para completarlo. Se utilizó para todo esto el Base 44, y en dos meses estaba total­mente recuperada y no quedaron signos de catarro.
    Antes de someterse a la radiónica había seguido varios trata­mientos médicos y le habían hecho varias pruebas de alergia sin revelarse una alergia particular, aunque en aquel momento se pensaba que era ésa la causa.

  6. Dolores de piernas

    Puede parecer un encabezamiento curioso, pero fue el único síntoma que nos dio un paciente, que a veces tenía dolores tan serios que no podía realizar su trabajo apropiadamente. Era jardinero, y mencionó que el dolor se hacía especialmente grave por la tarde.
    El análisis no era fácil de hacer, pues las causas parecían de origen psicosomático y la única condición física era tensión en los músculos y desarmonía en la pelvis y las uniones iliosacrales, aunque no se encontró nada desplazado.
    Los problemas psicosomáticos parecían consistir en una ten­sión emocional que afectaba a las glándulas endocrinas. Había inflamación en el sistema óseo y un problema psicosomático que afectaba al plexo solar.
    Esto no parecía muy bueno como análisis, pero confiando en las respuestas recibidas a través del péndulo, en conjunción con el instrumento, se pensó que el tratamiento debía consistir en una combinación de radiónica, homeopatía y remedios del Dr. Bach (como olivo, genciana y vid).
    Se utilizó el centro terapéutico de Tansley para tratar el chakra del plexo solar y el sistema nervioso central con un color malva. El Rae 24 Dial trató la unión iliosacral, y se le dio un ungüento de mereceón que se había hecho con el simulador. Se lo tenía que aplicar en la zona dolorosa.
    Un mes más tarde el problema estaba contrarrestado, se había recuperado la armonía en el cuerpo astral y reforzado los múscu­los. Más adelante se cambió el tratamiento para restaurar la coordinación del cuerpo físico etérico y se le dio olivo; éste tardó cuatro meses en funcionar realmente y en hacer que desapare­ciera completamente el dolor, que volvió, pero al brazo y al hom­bro. Tras darle tratamiento radiónico, se curó por completo y pudo reanudar sin dolores su trabajo de jardinero.

  7. Articulaciones

    El Sr B tenía dolor en las articulaciones de las muñecas, rodillas y tobillos. Pensó que tenía artritis y el único tratamiento que había recibido era calor, sin que le produjera alivio.

    Como en todos los análisis radiónicos, las causas eran impor­tantes: congestión de los músculos, shock que había afectado a las glándulas suprarrenales, mala circulación y un aspecto psico­somático que afectaba al etérico físico.

    El tratamiento fue diferente y no se utilizó el 24 DiaI. Lo primero que había que dar era un remedio del Dr. Bach, píldoras de mímulus que debía tomar oralmente. Las glándulas suprarre­nales fueron tratadas con el simulador Rae, lo que era un uso nuevo para este instrumento y como método de tratar los órga­nos. Este tratamiento particular se repitió varias veces. El Sr. B. tomó oralmente vitamina B6’ y el progreso fue pronto evidente. También se utilizó el simulador para dar el remedio homeopático de strichinum.

    Durante los dos primeros meses se le trató intensivamente, pues era necesario fortalecer los músculos y eliminar las tensio­nes. Sin embargo, el progreso fue uniforme, y una vez abando­nado el tratamiento, el Sr. B. ya no tenía dolores y se podía mover libremente.

  8. Radiónica en animales

    El primero era un caballo castrado de 14 palmos y 20 meses de edad que se encabritó y cayó de espaldas cuando jugaba con otras jacas en un campo; poco después desarrolló una cojera que empeoraba con el tiempo. Carecía de control en sus patas traseras y trotaba en ángulo en lugar de en línea recta. Fue examinado por dos veterinarios, quienes dijeron que era un «tambaleante» y había que matarlo, pues no se conocía cura para esa condición.

    En el análisis radiónico que se hizo de este caballo, el 13 de noviembre, se descubrió un desplazamiento de la sexta vértebra lumbar y una falta de coordinación entre los cuerpos etérico y astral.

    Se dio tratamiento para corregir el desplazamiento de la vér­tebra lumbar en el Peggotty, y las meninges de la espina dorsal y los nervios lumbares se normalizaron con el Rae Base 44; los cuerpos etérico y astral fueron tratados de la descoordinación, y el centro de energía de la base del cerebro se normalizó con el Base 44. Una carta del propietario decía que era notable la mejoría desde que se había iniciado el tratamiento, y para el4 de enero sólo de cuando en cuando no parecía completamente curado. Ahora está plenamente recuperado.

    El otro «tambaleante»erdo en que había que matarlo enseguida, pues no hab la   14. a vértebra torácica. Los nervios vago y lumbar y la médula oblongaza del cerebro posterior se normalizaron con el Base 44, así como, una vez más, el centro de energía de la base del cerebro. Se le pidió al propietario que llamara a un osteópata de caballos para que corrigiera los desplazamientos.

    El osteópata confirmó los desplazamientos e hizo todo lo que pudo para corregidos, pero se sentía pesimista con respecto al resultado del caso; sin embargo, el propietario estaba optimista, a pesar de todas las opiniones adversas, y el tratamiento radiónico prosiguió. Dos meses más tarde llamó de nuevo al osteópata para que viera al potro, y dijo que apenas podía creer lo que veía: había mejorado tanto que no lo reconocía como el mismo animal. Encontró tres vértebras ligeramente fuera de lugar y las corrigió, por lo que ahora el potro está en una yeguada italiana y con un gran futuro como semental.

    El hecho a deducir de estos dos casos es que los síntomas son a menudo engañosos y que, debido a una falta de comunicación con los animales, las conclusiones a que se llega no son siempre correctas. El análisis radiónico, realizado a un nivel diferente, puede acercarse a la verdad.